El mamograma es un estudio para la detección del cáncer de mama. Estos tipos de estudios de revisión tienen una función importante para mantener un buen estado de salud. Mientras que algunos estudios se pueden realizar rápidamente en una visita regular al médico, el mamograma requiere una cita adicional en una institución especial. El estudio en sí mismo es bastante incómodo, sin mencionar el estrés que puede causar la simple mención del cáncer. ¿Los beneficios de los mamogramas superan estas desventajas? La siguiente información la ayudará a comprender los riesgos y los beneficios de un mamograma para que pueda tomar una decisión informada sobre sus opciones.

¿Cuáles son los posibles beneficios de un mamograma?

Los estudios de detección pueden ayudar a identificar enfermedades y problemas de salud antes de la aparición de los síntomas. En el caso de las enfermedades como el cáncer, la detección temprana permite más opciones de tratamiento y puede mejorar el pronóstico.

Detección temprana del cáncer de mama

Los mamogramas pueden indicar cambios en la mama, que pueden ser cancerosos, hasta dos años antes de que se pueda sentir un bulto. El carcinoma ductal in situ (CDIS), etapa temprana de un tipo de cáncer de mama, también se puede detectar con un mamograma. Comenzar el tratamiento de forma temprana también permite detener el cáncer antes de que se extienda al resto del tejido mamario o a otros órganos.

¿Cuáles son los posibles riesgos y limitaciones de un mamograma?

Como estudio de detección, el mamograma no permite diagnosticar realmente el cáncer de mama. Para diagnosticar el cáncer, será necesario realizar otros estudios o procedimientos para examinar minuciosamente el tejido sospechoso. Un mamograma simplemente indica que puede haber cáncer. Debido a ciertas limitaciones del estudio, también pueden obtenerse resultados falsos. El estudio puede indicar que hay cáncer cuando no lo hay (falso positivo) o puede indicar que no hay cáncer cuando sí lo hay (falso negativo).

Falso positivo

En ocasiones, un mamograma puede indicar que hay un cambio canceroso en el tejido mamario cuando en realidad no lo hay. El tejido benigno (no canceroso) puede verse sospechoso en un mamograma. Los estudios de seguimiento para confirmar que el tejido es canceroso pueden incluir mamogramas adicionales, ecografías, biopsias de mama y otros estudios médicos. Si el mamograma original fue un falso positivo, los estudios médicos adicionales y el estrés relacionado son innecesarios.

Una revisión de las investigaciones descubrió que cada 2000 mujeres a las que se les indicó que se realizaran mamogramas, 200 padecieron angustia innecesaria debido al resultados positivos falsos.

Falsa sensación de seguridad

Un mamograma normal no garantiza que no tenga cáncer. Una posibilidad es que el resultado del estudio sea un falso negativo, lo que significa que el mamograma no pudo mostrar el cáncer. Un estudio normal también puede brindar una falsa sensación de seguridad, por lo que pueden ignorarse síntomas que deberían analizarse con el médico. Es posible que tienda a confiar solamente en los mamogramas, en lugar de los exámenes manuales realizados por el médico o la conciencia sobre su propia salud general.

El riesgo de la radiación

La radiación puede causar cáncer y se utiliza durante un mamograma. Sin embargo, el mamograma utiliza pequeñas dosis de radiación que no presentan riesgos. Algunas personas han emitido preocupaciones sobre la exposición a largo plazo que se da al realizar mamogramas reiterados. Las investigaciones no han revelado ninguna relación entre los estudios de mamograma y el desarrollo de cáncer. Parece haber muy poco riesgo de daño a partir de esta radiación.

¿Puede mejorar su salud?

El diagnóstico temprano es importante para mejorar el resultado del cáncer. Pero ¿en verdad los mamogramas permiten obtener mejores resultados? Para ayudar a encontrar esta respuesta, los investigadores han analizado si los mamogramas regulares disminuían los índices de muerte a causa de cáncer de mama, pero los resultados fueron variados.

Algunos estudios indican que los mamogramas pueden disminuir el índice de muerte a causa de cáncer, mientras que otros estudios han cuestionado estos hallazgos. Sí hay acuerdo respecto que la eficacia del mamograma puede cambiar según la persona y el tipo de cáncer, por ejemplo:

    
  • Tumores invasores (de crecimiento rápido): las mujeres más jóvenes tienden a presentar tumores cancerosos de mama más invasores. Para el momento en que se observa un tumor invasor en un mamograma, algunas células cancerosas ya pueden haberse extendido a otro órgano. Por lo tanto, la detección puede ser demasiado tardía.
  • Tumores inactivos (de crecimiento lento): son los más frecuentes en mujeres mayores y constituyen la mitad de los tumores de mama. De acuerdo con los médicos del Instituto Nacional del Cáncer (NCI, National Cancer Institute), estos tumores pueden detectarse con exámenes de mama, sin necesidad de mamogramas regulares. En el caso de este tipo de tumor, las mujeres que se realizan autoexámenes de mama y se someten a exámenes de mama realizados por un médico tendrían el mismo índice de supervivencia que las mujeres que se realizan mamogramas.
  • Cáncer de mama inflamatorio: este tipo de cáncer puede ser muy difícil de detectar mediante un examen manual. Un mamograma puede detectarlo antes de que aparezcan los síntomas visuales.
  • Grupos de alto riesgo: las mujeres que tienen antecedentes familiares de cáncer de mama deben someterse a una revisión más intensiva, si bien los avances sobre el estudio de la genética pueden cambiar las recomendaciones en el futuro.
  • El tejido mamario denso dificulta la detección de tumores mediante mamogramas. Las mujeres jóvenes y menopáusicas que reciben tratamiento hormonal tienden a tener un tejido mamario más denso. Esta situación puede reducir la eficacia del mamograma para las mujeres menores de 50 años.
  • De acuerdo con algunas de las investigaciones más recientes, las mujeres a las que se les indicó que se realizaran mamogramas a lo largo de diez años presentaron una reducción del 15% de la mortalidad por cáncer de mama. Es decir, de cada 2000 mujeres a las que se les indica que se realicen estudios durante diez años, se evitará la muerte de una de ellas por cáncer de mama gracias al estudio.
  • Asesoramiento de especialistas

    Hay muchos grupos de profesionales, médicos y especialistas en cáncer que tienen su propio conjunto de pautas sobre los mamogramas. La mayoría de estas pautas concuerdan en lo siguiente:

        
  • Las mujeres que tienen un riesgo promedio de padecer cáncer de mama deberían realizarse un mamograma cada 1 ó 2 años a partir de los 40 años de edad.
  • Las mujeres que se encuentran en un riesgo mayor que el promedio de padecer cáncer de mama deben buscar asesoramiento médico de expertos sobre:     
  • Si deben comenzar a examinarse antes de los 40 años de edad
  • Qué tan frecuentemente se deben examinar
  • El Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de los Estados Unidos (USPSTF) recientemente ha establecido algunas pautas adicionales. El USPSTF no recomienda la realización de mamogramas regulares a mujeres de entre 40 y 49 años con un riesgo promedio de cáncer de mama. En cambio, este grupo de trabajo sugirió que las mujeres de este grupo etario deben tomar una decisión individual con su médico según los beneficios y riesgos personales. También recomienda una revisión con mamograma cada dos años para las mujeres de entre 50 y 74 años, en lugar de una por año.

    En la mayoría de las pautas no se indica una edad recomendada para dejar de realizarse mamogramas. La Sociedad Geriátrica Estadounidense (American Geriatric Society) recomienda cambiar la frecuencia del mamograma a 2 ó 3 años después de los 75 años de edad, y dejar de realizar la detección si la expectativa de vida es menor a cuatro años.

    Llegar a una conclusión

    Analice con su médico estos beneficios e inconvenientes, además de sus propios factores de riesgo. De esta forma, podrá tomar una decisión sobre si debe realizarse un mamograma.

    La percepción de su propia salud y los controles periódicos con su médico la ayudarán a identificar signos de enfermedad que es necesario evaluar, y a programar estudios regulares. Comuníquese con su médico si nota cambios en el aspecto o la sensación de su mama.