mythbuster graphic Para muchas personas, el comienzo de una rodilla u hombro artríticos parece señalar un cambio en el clima; generalmente insinuando que es inminente una tormenta.

La creencia de que las articulaciones adoloridas acompañan un cambio en el clima está tan generalizada, de hecho, que acaba de ser aceptada como realidad. Muchos médicos escuchan a sus pacientes quejarse de experimentar rigidez o dolor en las articulaciones antes, durante, o después de cambios en la temperatura, presión barométrica, o humedad.

Aunque, a pesar de la creencia generalizada en una conexión entre malestares y dolores y el clima inclemente, investigadores médicos han propuesto poca evidencia para apoyarla.

Evidencia para la Aseveración de Salud

Los cambios en el clima como la presión barométrica, humedad, y la temperatura, podrían afectar en teoría al líquido sinovial que alinea y lubrica a las articulaciones si, por ejemplo, tuvieran un efecto químico en el líquido que de alguna manera incrementó la inflamación (lo cual causa dolor). Sin embargo, no hay evidencia concluyente que apoye esta teoría.

Desde al menos a mediados de 1800's, numerosos estudios de investigación médica, y llamados bio-meteorológicos se han llevado a cabo en un esfuerzo por establecer una conexión entre la salud y el cambio en las condiciones climáticas.

Los resultados de estos estudios han sido variados. Con base principalmente en una recopilación de anécdotas de pacientes (por ejemplo, reportes de enfermos de artritis), el incremento en la presión barométrica (en condiciones de buen clima) ha estado asociado con el incremento en el dolor articular. En cambio, otros estudios han mostrado una relación entre el incremento en el dolor articular y la reducción en la presión barométrica (en clima más tormentoso). Aún otros estudios han sugerido que el cambio en las condiciones climáticas puede causar dolor inmediato en algunos pacientes y dolor retardado en otros.

Evidencia Contra la Aseveración de Salud

Es importante notar que dado que la mayoría de los estudios sobre este tema se han basado en reportes anecdóticos en lugar de estudios observacionales cuidadosamente diseñados, sus conclusiones no constituyen evidencia científica confiable. Además, muchos médicos aseguran que la amplia variedad de condiciones artríticas y la total complejidad de la variabilidad atmosférica hacen casi imposibles las conexiones significativas entre el dolor articular y las condiciones climáticas.

También hay un aspecto psicológico de esta creencia. ¿Cuáles son las probabilidades de que la conexión entre la salud y el clima sea simplemente casual? ¿Es posible que los enfermos de artritis relacionen sus articulaciones rígidas y adoloridas con cambios en el clima como una manera de explicar una exacerbación de su condición, que de lo contrario sería misteriosa? Algunos médicos sugieren que los pacientes que observan condiciones climáticas cuando experimentan dolor pueden poner poca o nula atención al clima cuando no tienen dolor alguno.

Además, no hay evidencia definitiva de que el mudarse a un clima más cálido o más seco proporcione una cura para las articulaciones adoloridas. Algunos médicos reportan que muchos pacientes afirman que el dolor desaparece por un tiempo, sólo para regresar unos cuantos meses más tarde.

Conclusión

A pesar del fracaso de investigadores en encontrar una conexión significativa entre los cambios climáticos y la salud, algunos médicos consideran prueba suficiente la inquebrantable creencia de sus pacientes de que el cambio en la presión barométrica es el responsable de sus malestares y dolores. Esta idea es suficientemente inocente siempre y cuando no interfiera con la motivación de sus pacientes para cambiar lo que en realidad pueden controlar. La anticipación de un pronóstico climático favorable no es sustituto para el ejercicio, la pérdida de peso, y los medicamentos cuando son necesarios.