image for chemotherapy article Hay cuatro tipos estándares de tratamiento para cáncer de mama : cirugía , radioterapia , quimioterapia y terapia hormonal. El tipo escogido en cada caso depende de la etapa de cáncer y otros factores que varían con cada paciente. La quimioterapia usa medicamentos para detener el crecimiento de células cancerosas matando las células o impidiendo que se dividan. Se puede usar sola o con otros tipos de tratamiento. El conocimiento científico sobre la efectividad de la quimioterapia sólo proviene de ensayos clínicos cuidadosos que comparan diferentes combinaciones y dosis de los medicamentos contra el cáncer. Al tratar tumores de todos los tipos, a veces la efectividad incrementa con dosis más altas, pero con frecuencia los efectos colaterales son considerablemente peores. Un enfoque actual en una gran investigación oncológica es identificar los tratamientos que maximicen la efectividad y minimicen las complicaciones.

Quimioterapia en Dosis Alta

El tratamiento de quimioterapia para el cáncer de mama empezó en la década de 1970 dando seguimiento a estudios pioneros del National Surgical Adjuvant Breast and Bowel Project y un trabajo similar hecho por científicos italianos. La quimioterapia ha sido probada como benéfica, pero con frecuencia no es curativa. Para las mujeres con alto riesgo de sufrir recaída de cáncer de mama después de una cirugía, los científicos intentaron aplicar dosis especialmente altas de quimioterapia con esperanzas de lograr mayor efectividad posible que la quimioterapia de dosis baja convencional. Este tratamiento de dosis alta es tan fuerte que se requieren trasplantes de glóbulos rojos para reponer el daño de médula ósea durante el tratamiento. En total, se calcula que más 15,000 mujeres se han sometido a quimioterapia de dosis alta y los trasplantes glóbulos rojos para el tratamiento del cáncer de mama.

Los reportes iniciales a principios de la década de 1990 sugirieron que el tratamiento de dosis alta estaba produciendo mejores resultados que la quimioterapia convencional. Por la publicidad dada a estos resultados preliminares, incrementó la demanda para el tratamiento de dosis alta por parte de los pacientes y los defensores de ella. Algunas legislaturas estatales aprobaron oficialmente que las aseguradoras paguen este tratamiento.

A finales de la década de 1990 se volvió claro que se necesitaron ensayos clínicos aleatorios, los tipos de estudios más rigurosos científicamente, para probar si los riesgos de la quimioterapia de dosis alta producían en verdad mejores resultados. Esta investigación fue importante porque la quimioterapia de dosis alta fue más difícil y tóxica, causando así peores efectos secundarios. También fue más costosa. Además, los investigadores quisieron determinar si los resultados variaban entre los pacientes por factores, tales como la etapa de cáncer.

Resultados De Ensayos Clínicos

A principios del año 2000, los resultados de los primeros ensayos clínicos mostraron que la quimioterapia de dosis alta no era más efectiva que la quimioterapia estándar para mujeres con cáncer de mama avanzado o cáncer de mama de alto riesgo y que los efectos colaterales eran más comunes. Los descubrimientos fueron publicados en la edición del 13 de abril de 2000 del New England Journal of Medicine y en la edición del 2 de febrero de 2000 del Journal of the National Cancer Institute. Ambos estudios concluyeron que la quimioterapia de dosis alta no debía ser recomendada generalmente para pacientes con alto riesgo de desarrollar cáncer de mama.

Debido a estos descubrimientos, la American Society of Clinical Oncology (ASCO) y las editoriales del New England Journal of Medicine y del The Lancet recomendaron que las mujeres reciban el tratamiento de dosis alta si fueron parte de un ensayo clínico de "alta calidad" (un estudio de investigación cuidadosamente supervisado). Aetna/US Healthcare, una de las aseguradoras más grandes en los Estados Unidos, dijo que ahora sólo pagaría por quimioterapia de dosis alta para pacientes en ensayos clínicos patrocinadas con fondos federales, aunque habían estado pagando los costos para mujeres que no estaban en pruebas clínicas.

Los resultados de los estudios publicados más recientes han proporcionado más apoyo para el uso de la quimioterapia convencional en vez de la de dosis alta en la mayoría de las pacientes con cáncer de mama. El 21 de julio de 2004, un estudio en el Journal of the National Cancer Institute reportó que "una terapia de dosis alta no es superior a la quimioterapia convencional en pacientes con cáncer de mama que tienen múltiples ganglios linfáticos involucrados." Dos estudios publicados en la edición del 3 de julio de 2003 del New England Journal of Medicine también mostró que no había diferencia importante en la duración de vida (tasa de supervivencia de cinco años) entre los dos tratamientos.

Sin embargo, existió un área donde ambos estudios de 2003 encontraron un beneficio posible de la terapia de dosis alta. En un subgrupo de pacientes (mujeres con etapa II o III de cáncer de mama y con 10 o más ganglios lingfáticos cancerosos), aquellas con la quimioterapia de dosis alta tuvieron una disminución en el riesgo de sufrir recaída y un tiempo más largo antes de la recurrencia de cáncer de mama en comparación con aquellas en el tratamiento convencional. Sin embargo, esta diferencia no llevó a un incremento total en la duración de vida, en parte el trasplante de células sanguíneas realizado con quimioterapia de dosis alta causó complicaciones que contribuyeron a una disminución en la duración de vida. Estudios más reciente de la Duke University muestran algún beneficio del tratamiento de dosis alta entre las mujeres con un riesgo muy alto cuyos tumores no son sensibles a las hormonas.

Recomendaciones y Preguntas Actuales para Mayor Investigación

En este momento, la quimioterapia convencional en lugar de la de dosis alta sigue siendo la forma estándar de quimioterapia para mujeres con alto riesgo de cáncer de mama, debido a que no se ha demostrado que la terapia de dosis alta sea más efectiva para prolongar la vida. Sin embargo, se necesita más investigación en ensayos clínicos cuidadosamente controladas para determinar si la quimioterapia de dosis alta podría ser más efectiva en algunas mujeres seleccionadas y si ese beneficio amerita la toxicidad y el costo extras del tratamiento. También se necesita investigar más si las mejoras en las estrategias de trasplante de células sanguíneas podrían incrementar finalmente la duración de vida en las pacientes que reciban la quimioterapia de dosis alta.