El hígado es un laboratorio químico maravillosamente sofisticado, capaz de realizar miles de transformaciones químicas de las que el cuerpo depende. El hígado produce sustancias químicas importantes a partir de casi nada, modifica otras para permitirle al cuerpo utilizarlas mejor y, neutraliza un enorme rango de toxinas.

Sin embargo, esta ultima función del hígado, neutralizar toxinas, también es el talón de Aquiles del órgano. El proceso de volver toxinas inofensivas para el cuerpo, a la larga podría traer daño al hígado mismo.

El alcohol es la sustancia química más común responsable del daño tóxico al hígado, provocando un hígado adiposo, hepatitis alcohólica y, potencialmente, cirrosis hepática . La exposición a sustancias químicas industriales podría dañar al hígado. Muchos medicamentos recetados también podrían dañar al hígado, incluyendo medicamentos para reducir el colesterol en la familia estatina , así como la dosis alta de niacina (también usada para reducir los niveles de colesterol.) Cuando se toma en exceso, el medicamento sin receta médica, acetaminofeno (Tylenol®), es altamente tóxico para el hígado. Finalmente, numerosas hierbas naturales y suplementos contienen sustancias químicas que podrían provocar o acelerar el daño al hígado. (Consulte más adelante Hierbas y Suplementos que Puede Usar Sólo con Precaución .)

Las sustancias químicas no son la única fuente de daño al hígado. Los virus podrían infectarlo, provocando hepatitis viral ; hepatitis C, en particular, podría volverse crónica y gradualmente destruir el hígado. Además, durante el embarazo , el hígado podría reservar bilis, una enfermedad llamada colestasis del embarazo.

El tratamiento convencional de la enfermedad hepática depende del problema. Las personas que abusan del alcohol por lo menos evitarán mayor daño hepático al dejar de tomar alcohol y, en algunos casos sin cirrosis hepática, podría esperarse la total recuperación. Cuando los medicamentos son los responsables, podría ser posible cambiar de medicamento.

El tratamiento convencional de lesión hepática provocada por hepatitis viral, involucra sofisticadas terapias inmuno reguladoras, y ha sido bastante exitoso. En casos extremos de lesión hepática, podría ser necesario un trasplante de hígado.

Principales Tratamientos Naturales Propuestos

Los tratamientos naturales para la hepatitis alcohólica , cirrosis y hepatitis viral son discutidos en sus propios artículos. En este artículo discutimos los tratamientos naturales para otras formas de enfermedad hepática. Además, señalamos las hierbas y suplementos que podrían dañar el hígado y, por tanto, no deben ser tomados por personas que ya tienen enfermedad hepática.

Cardo Lechoso

La hierba cardo lechoso se ha mostrado prometedora para una amplia variedad de padecimientos hepáticos y, por esta razón, a menudo se dice que tiene propiedades hepatoprotectoras generales.

Cierta evidencia sugiere beneficio para la hepatitis viral (especialmente hepatitis crónica), cirrosis hepática, hepatitis alcohólica y toxicidad hepática provocada por sustancias químicas industriales, venenos de hongos, y medicamentos. 1 - 25 Sin embargo, aún permanece incompleta y contradictoria la evidencia de que el cardo lechoso realmente funcione.

Por ejemplo, un estudio doble ciego controlado con placebo , realizado en 1981, durante un período de 4 semanas dio seguimiento a 106 soldados finlandeses con enfermedad hepática. 18 El grupo tratado mostró una disminución significativa en enzimas hepáticas elevadas y mejoría en histología hepática (aparición de células bajo un microscopio), de acuerdo a lo evaluado por la biopsia en 29 personas.

Dos estudios similares proporcionaron resultados esencialmente equivalentes. 9, 11 Sin embargo, un estudio de 3 meses, aleatorio doble ciego de 116 personas, mostró muy poco beneficio adicional, tal vez debido a que la mayoría de los participantes redujo su consumo de alcohol y casi la mitad dejó de beber por completo. 20 Otro estudio no encontró beneficio en 72 pacientes a quienes se les dio seguimiento durante 15 meses. 7

De manera similar, los resultados del estudio tiene conflicto sobre si el cardo lechoso es útil para la cirrosis hepática.

Un estudio doble ciego controlado por placebo en 170 personas con cirrosis alcohólica o no alcohólica, encontró que en el grupo tratado con cardo lechoso, el índice de supervivencia de 4 años fue del 58%, comparado con tan sólo el 38% en el grupo de placebo. 10 Esta diferencia fue estadísticamente significativa .

Un ensayo doble ciego controlado por placebo, que matriculó a 172 personas con cirrosis durante 4 años, también encontró reducción en la mortalidad, pero estas personas no alcanzaron el límite convencional para la importancia estadística. 4 Aunque otro estudio, un ensayo de dos años, tipo doble ciego controlado por placebo, de 200 personas con hepatitis alcohólica, no encontró reducción en la mortalidad atribuirle al uso de cardo lechoso. 1

Otros estudios doble ciego en personas con cirrosis han encontrado mejorías en las pruebas de función hepática, 6, 16 aunque uno no encontró tal mejoría. 3

El cardo lechoso también se usa en una enfermedad imprecisa conocida como insuficiencia hepática o "hígado perezoso." 26 Este término es principalmente usado por los médicos europeos y médicos naturopáticos estadounidenses - en Estados Unidos los médicos convencionales no lo reconocen. Se supone que los síntomas incluyen dolor bajo las costillas, fatiga, apariencia no sana de la piel, malestar general, estreñimiento, síndrome premenstrual, sensibilidades químicas y alergias.

Para más información, incluyendo dosis y cuestiones de seguridad, consulte el artículo completo sobre cardo lechoso .

SAM

El cuerpo produce S-adenosilmetionina (SAMe) para usarla en la conversión de ciertas sustancias químicas en otras sustancias químicas (especialmente a través de los procesos de transmetilación y transulfuración). Cierta evidencia sugiere que la SAMe, tomada como un suplemento oral, podría tener valor en el tratamiento de varias enfermedades hepáticas, incluyendo hepatitis viral crónica, cirrosis hepáticas, colestasis del embarazo y toxicidad hepática provocada por medicamentos o sustancias químicas. 27 - 31

La mejor evidencia considera que la colestasis (reserva de bilis en el hígado) es provocada por enfermedad hepática seria. En un estudio doble ciego de 2 semanas y 220 personas con colestasis, el uso de SAM (1,600 mg diarios), en comparación con el uso de placebo, mejoró significativamente los síntomas relacionados con el hígado. 28 La mayoría de los participantes en este estudio tenían hepatitis viral crónica.

Otro estudio grande evaluó los beneficios potenciales de SAM para el tratamiento de personas con cirrosis hepática alcohólica. 27 Este estudio doble ciego controlado por placebo de 2 años de duración con 117 personas, fracasó en encontrar útil a SAMe para el grupo completo, Sin embargo, en un subgrupo de personas con enfermedad menos avanzada, el tratamiento con SAMe pareció reducir el número de personas que necesitaron un trasplante de hígado o que murieron.

El síndrome de Gilbert es una enfermedad inexplicable, aunque inofensiva, en la que los niveles de bilirrubina aumentan en el cuerpo, provocando una alarmante coloración amarilla de la piel (ictericia). Evidencia poco convincente insinúa que la SAM podría ayudar a reducir los niveles de bilirrubina en presencia de esta enfermedad. 32

Para más información, incluyendo dosis y cuestiones de seguridad, consulte el artículo completo sobre SAM .

Otros Tratamientos Naturales Propuestos

Evidencia muy preliminar sugiere que el suplemento betaína (trimetilglicina o TMG - sin confundirse con hidrocloruro de betaína ) podría ser útil para tratar un hígado adiposo provocado por alcohol y otras causas, así como para proteger al hígado de las toxinas en general. 33 - 37

A pesar de la promesa inicial, la hierba sarandí blanco no parece ser útil para la hepatitis viral. 38 - 45

Otras numerosas hierbas y suplementos se han mostrado un poco prometedores para proteger al hígado, incluyendo andrographis , hoja de alcachofa , espina amarilla, hoja de betabel, boldo , colina , diente de león , inositol , lecitina , regaliz , ácido lipoico , extractos de hígado, n-acetilcisteína , Picrorhiza kurroa , magnolia china , taurina , extracto de timo y cúrcuma .

Hierbas y Suplementos que Puede Usar Sólo con Precaución

Muchos productos naturales tienen la capacidad de dañar al hígado. Además, debido a la regulación generalmente no adecuada de los suplementos alimenticios existente al momento en que se escribe este artículo, hay riesgos reales de que los productos herbales, por lo menos, podrían contener contaminantes tóxicos para el hígado, incluso si las hierbas reales listadas en la etiqueta son seguras. Es por ello que recomendamos que las personas con enfermedad hepática no usen ninguna medicina herbal, excepto bajo la supervisión de un médico. Aquí listamos cierta información específica para ayudarle en su proceso de toma de decisión.

Se considera que dosis altas de los suplementos betacaroteno y vitamina A aceleran el progreso de la enfermedad hepática alcohólica en personas que abusan del alcohol. 46, 47 (La complementación nutricional al nivel estándar de requerimiento diario no debe provocar un problema.)

Cuando se toman en dosis altas, todas las formas de vitamina B 3 podrían dañar al hígado, incluyendo niacina, niacinamida (nicotinamida) y hexaniacinato de inositol. (Nuevamente, la complementación nutricional al nivel estándar de requerimiento diario no debe provocar problema alguno.)

Se ha sabido o sospechado que una gran cantidad de hierbas y suplementos tienen propiedades hepatotóxicas, incluyendo, aunque no limitándose a, espina amarilla, borraja, chaparral, fárfara, consuelda, camedrio, germanio (un mineral), celedonia mayor, kava , kombucha , muérdago, poleo, raíz de carmín, sasafrás y varias hierbas y minerales usados en la medicina herbal tradicional china . Además, las hierbas que por sí mismas no son tóxicas para el hígado, algunas veces son adulteradas con otras hierbas de apariencia similar que son cosechadas accidentalmente al confundir su identidad (por ejemplo, el carmenio encontrado en los productos de escutelaria ). También, las especies de algas verdeazules como espirulina , en ocasiones podrían estar contaminadas con sustancias hepatotóxicas llamadas microcistinas, para las que no se conoce el nivel más alto seguro.

Algunos artículos afirman que la hierba equinácea es potencialmente tóxica para el hígado, pero este asunto parece estar basado en un mal entendimiento de sus compuestos. La equinácea contiene sustancias de la familia del alcaloide de pirrolizidina. Sin embargo, si bien muchos alcaloides de pirrolizidina son tóxicos para el hígado, no se cree que los presentes en la equinácea tengan esa propiedad.

La valeriana entera contiene sustancias hepatotóxicas llamadas valepotriatos; sin embargo, se considera que los valepotriatos no están presentes en la mayoría de los productos comerciales de valeriana y 48 los reportes de caso sugieren que aún las dosis muy altas de valeriana no dañan al hígado. 49, 50