El hombro me había estado molestando por algún tiempo y mi doctor me presionaba para que me sometiera a una cirugía. En abril de 1992 me sometí a unos rayos X torácicos rutinarios, antes de mi operación del hombro, programada para dos días después. Me sentía optimista acerca de mi operación por venir y después que me tomaron los rayos X del pecho me encontré con una amiga y fuimos a almorzar y de compras. Mi vida, hasta ese momento, era plena, ocupada y sobre todo, saludable. Me había vuelto a casar solo un año y medio antes con un hombre cariñoso y comprensivo, a mis tres hijos les estaba yendo bien y estábamos muy emocionados esperando el nacimiento de mi segundo nieto.

Entonces, con sólo una llamada telefónica, mi vida dio un giro dramático para empeorar. Mi doctor me llamó el mismo día para pedirme que regresara a repetir la placa de rayos X debido a que había algo "dudoso". El sonido de su voz ese día en el teléfono me conmocionó de una forma que no puedo describir. Se me hundió el corazón. Aterrorizada y con pánico, llamé a mi esposo y él se encontró conmigo en el hospital. El Dr. Fine, mi médico familiar durante más de 20 años, señaló una mancha en los rayos X. Ellos practicaron una biopsia y una tomografía computarizada y el diagnóstico estuvo listo; !cáncer pulmonar! Mi peores temores se estaban volviendo realidad rápidamente. Esto sucedió un lunes y para el martes me sometí a una cirugía para extirpar el lóbulo superior de mi pulmón derecho. De manera increíble, recuerdo que a pesar de mi estado de asombro y confusión, insistí en fumarme el último cigarro antes que me condujeran a la sala de cirugía, Había sido una fumadora por casi 25 años en esa época.

Mientras me recuperaba de la cirugía, aún en un estado de choque y negación, me mantuve volviéndole la cara al oncólogo cada vez que trataba de visitarme. El quería discutir conmigo los tratamientos de quimioterapia pero yo me resistía de manera firme, ya que todos los que conocía que habían recibido la quimioterapia habían muerto. Para mí era una sentencia de muerte. ¿Por qué cuando nos habíamos encontrado con esto en su etapa inicial y había una probabilidad muy grande de que las células cancerosas no se hubieran propagado fuera del pulmón, tenía la necesidad de someterme a la quimioterapia? Finalmente, con mi esposo, mi hijo y mi padre rodeando al oncólogo, cedí. Ellos se las arreglaron para convencerme de que la quimioterapia era mi póliza de seguro para acabar con todas las células cancerosas posibles. Era tiempo de que depositara toda mi fe en el equipo de especialistas cuyas opiniones valoraba y en las que confiaba. Sentí que tenían un interés sincero en mi bienestar.

Fue el destino el que hizo que programara mi operación del hombro cuando lo hice, habiéndola pospuesto antes, y deposité mi fe en sus manos de nuevo cuando empecé la quimioterapia. Estaba por completo desprevenida para la dura lucha que tenía por delante. Una vez al mes durante nueve meses me sometí al tratamiento. Si el tener una actitud positiva me iba a salvar, estaba en serios problemas. Experimenté todos los efectos secundarios imaginables desde las llagas en la boca, infecciones, pérdida de mi cabello, hasta náusea, vómito y una fatiga implacable. Se apoderó de mí una fuerte depresión y me perturbé mucho. Yacía despierta en la noche sintiéndome sola y asustada. No iba de compras por ropa nueva ya que cuál era el punto si no iba a vivir lo suficiente para usarla. Incluso le ofrecí el divorcio a mi esposo. Como lo mencioné, estábamos recién casados y sentía que no era lo que él había pactado. Fue una etapa muy dura en mi vida.

Mi esposo, desde el principio, comprometió su apoyo al utilizar siempre "nosotros" en lugar de "tú" en cada discusión acerca de cómo iba a sobrevivir. El me recordaba cada día que no estaba sola. Mi familia fue de mucho apoyo y ayuda. Suceden cosas raras con tus amigos cuando la temida palabra "cáncer" entra en sus vidas. Descubres quiénes son tus verdaderos amigos en los momentos de crisis. Algunos no podían soportar que tuviera cáncer -quizá pensaban que era contagioso o les recordaba su propia mortalidad- no lo sé. Pero los amigos que estuvieron cuando los necesité son ahora mis amigos más cercanos y queridos.

La quimioterapia fue planeada en un principio para 12 meses pero después de revisar mi situación, mi médico accedió a detenerla después de 9 meses. Incluso él podía ver que yo ya no podía tolerar los efectos secundarios por más tiempo. Los médicos me practicaron más pruebas y todos los resultados fueron negativos. ¡Me declararon libre de cáncer! ¡Curada! El cáncer cambió para siempre mi vida. Aún me maravilla que no haya muerto. Simbólicamente me compré un auto grande y nuevo sintiéndome más segura y protegida de lo que me sentía en mi auto compacto. Los momentos que importan verdaderamente son los que se pasan con la familia y los amigos. Sin sus muestras de aliento, amistad, apoyo incondicional y sentido del humor, sinceramente dudo que hoy estuviera aquí para contar mi historia. Después de experimentar algunos de los días más oscuros imaginables, agradezco cada día que pasa.

Espero que pueda ser una fuente de inspiración para otras personas que pasan por momentos parecidos. Si hay algo que pueda compartir con ellos es que tengan esperanza y no se den por vencidos. No les han extendido su sentencia de muerte. Años atrás no había grupos de apoyo en mi área y quizá si hubiera podido hablar con otras personas que vivieran con el cáncer, me habría ayudado a lidiar con todo lo que tuve que pasar. No es que mi familia y amigos no me apoyaran pero a ellos no les habían diagnosticado cáncer. Nadie puede identificarse con lo que está viviendo a menos que lo haya experimentado en carne propia. Busque un grupo de apoyo. Hable con ellos. No se regodee en la autocompasión como yo lo hice. ¡Póngase a luchar! !La vida lo vale!

Las entrevistas fueron realizadas en el pasado y pudieran no reflejar estándares y prácticas actuales en la medicina. Hable con su médico para conocer mayores detalles sobre cómo esta condición es manejada y diagnosticada en el presente, así como para conocer que tratamientos son los adecuados para usted.