Generalmente, la diabetes tipo 1 se controla con terapia de insulina, dieta, y ejercicio. Sin embargo, en algunos casos, el trasplante de páncreas o de células de islote podría ser una opción.

Trasplante de Páncreas

En la mayoría de los casos, se realiza un trasplante de páncreas junto con un trasplante de riñón. El daño renal es una complicación común de la diabetes tipo 1, y muchas personas con diabetes terminan con insuficiencia renal que requiere diálisis regular. Existe muy buena evidencia de que la calidad de vida mejora significativamente para personas diabéticas con insuficiencia renal que reciben un trasplante de páncreas y de riñón juntos. Este tipo de trasplante conjunto es un tratamiento efectivo y benéfico para pacientes seleccionados adecuadamente.

Actualmente, algunos cirujanos ofrecen trasplantes de páncreas para pacientes diabéticos que no tienen insuficiencia renal. Aunque el número de tales trasplantes de páncreas "aislados" ha incrementado continuamente en años recientes, el equilibrio entre los beneficios y riesgos de este procedimiento no está tan claro como para el trasplante conjunto de riñón-páncreas.

Si usted recibe uno o más órganos trasplantados, necesitará tomar medicamentos inmunosupresores por el resto de su vida. Los medicamentos inmunosupresores evitan que el sistema inmune ataque a su nuevo órgano. Sin embargo, estos medicamentos tienen muchos efectos secundarios severos, incluyendo presión arterial elevada , pérdida auditiva, náusea, úlceras gástricas, e infecciones bacterianas y virales.

Trasplante de Células de Islote

Ha habido mucha investigación acerca del trasplante de células de islote. Los islotes son una masa de células ubicadas en el páncreas. Aproximadamente el 75%-80% de éstas son células beta, que son las células que normalmente producen insulina.

Células de Islote

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Desafortunadamente, las células beta son muy frágiles, y muchas no sobreviven al procedimiento de trasplante. Además, los medicamentos inmunosupresores usados para evitar que el cuerpo rechace estas nuevas células parecen dañar la capacidad productora de insulina de las nuevas células y causar muchos efectos secundarios significativos. Aunque permanecen muchos desafíos antes que el trasplante de células de islote surja como una cura de rutina para diabetes tipo 1, parece ser altamente probable que para el año 2010, haya un gran avance en este campo en rápido progreso.