Con frecuencia, la escoliosis se percibe inicialmente durante una revisión de rutina en la escuela o durante un examen físico anual. Una vez que se ha percibido la escoliosis, se realizará un estudio de fondo para medir el grado de curvatura. Se realizará monitoreo en intervalos regulares para mantener el registro del avance de escoliosis y para brindar tratamiento si la curvatura se vuelve más severa.

Exámenes podrían incluir:

Examen de Inclinación Hacia Adelante - Con los pies y rodillas juntos, se le pide al niño que se incline hacia adelante con los brazos colgando. La persona que revisa se colocará primero detrás del niño y después al frente para revisar cualquier curvatura visible, o cualquier apariencia no uniforme en la caja torácica, huesos de la cadera, u omóplatos.

Inclinómetro o Escoliómetro - Este aparato se usa para medir el grado real de curvatura. Al paciente se le pedirá que se levante con los pies y rodillas juntos, y que se incline hacia adelante hasta que el examinador pueda ver una curvatura en la parte superior de la columna. Entonces, el inclinómetro se coloca sobre la espalda, y se toma una medida. Se toma otra medida cuando el paciente se ha inclinado más, y el área de curvatura es visible en la parte baja de la columna.

Rayos X de la Espalda - Ésta es la manera más precisa para diagnosticar y para monitorear el avance de escoliosis. La radiografía puede identificar la presencia de escoliosis, y el examinador puede usar una técnica (método Cobb) para calcular el grado de curvatura.

Imagen de Resonancia Magnética (MRI) - Los exámenes de MRI se pueden usar para diagnosticar y monitorear el avance de escoliosis, pero son muy costosos y no son más útiles que los rayos X. Los exámenes de MRI por lo general se reservan para pacientes que se sospecha que tienen alguna otra condición de la columna, más allá de simple escoliosis idiopática.