El American College of Rheumatology y la Liga Europea Contra el Reumatismo han creado un sistema para diagnosticar la artritis reumatoide (AR). Uno de los criterios principales es la presencia de al menos una articulación inflamada o sensible o un antecedente de inflamación articular. Las áreas afectadas pueden ser una articulación pequeña (p. ej., en las manos o en los pies) o una articulación grande, como las que se encuentran en los hombros, los codos, las caderas, las rodillas o los tobillos. Saber qué articulaciones están afectadas, cuántas articulaciones están afectadas y durante cuánto tiempo han estado afectadas ayudará con el diagnóstico.

También se realizan los siguientes análisis de sangre para ayudar con el diagnóstico:

    
  • Factor reumatoide (FR)
  • Anticuerpo contra proteínas citrulinadas
  • Índice de sedimentación de eritrocitos (ESR)
  • Proteína C-reactiva (PCR)
  • Además, se pueden indicar estudios de diagnóstico por imágenes, como radiografías , ultrasonido o resonancia magnética para obtener más información sobre las articulaciones.

    El médico también descartará otras condiciones que provoquen síntomas similares a la AR. Algunos ejemplos de estas condiciones incluyen:

        
  • Fibromialgia
  • Osteoartritis
  • Gota
  • Lupus