La osteoporosis es una enfermedad en la cual los huesos se vuelven débiles y quebradizos. Si se deja sin ser revisada, la osteoporosis puede avanzar sin dolor hasta que un hueso se rompa (se fracture). Cualquier hueso puede ser afectado, pero las fracturas de especial preocupación son las de la cadera, columna vertebral, y muñecas. Si se diagnostica temprano, el avance de la osteoporosis se puede desacelerar y se pueden prevenir complicaciones.

Osteoporosis

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En toda la vida, se elimina hueso viejo y se añade hueso nuevo al esqueleto. Durante la niñez y la adolescencia, se añade hueso nuevo más rápido de lo que se elimina hueso viejo. Como resultado, los huesos se vuelven más pesados, más grandes, y más densos. La masa ósea pico se alcanza aproximadamente a los 30 años de edad. A partir de ese momento, se pierde más hueso del que se reemplaza, por lo general a un índice lento. Cuando las mujeres llegan a la menopausia, y desciende su nivel de estrógeno, la pérdida ósea comienza a exceder más rápido al reemplazo óseo. Si no se tratan, las pérdidas óseas excesivas podrían conllevar a osteoporosis. Es más probable que la osteoporosis ocurra si no se alcanzó una óptima masa ósea durante los años en los que se formaron los huesos.

La densidad ósea también desempeña una función en la salud de los huesos. La densidad ósea se determina en parte por la cantidad de calcio, fósforo, y otros minerales contenidos en la estructura del hueso. A medida que disminuye el contenido mineral (especialmente calcio) de un hueso, éste se vuelve más débil. Obtener suficiente calcio y vitamina D, y hacer ejercicio regularmente le pueden ayudar a asegurar que los huesos permanezcan fuertes a lo largo de la vida.

Un estimado de 10 millones de estadounidenses tienen osteoporosis; el 80% son mujeres. Un adicional de 18 millones de personas tienen masa ósea baja, lo cual las pone en riesgo de osteoporosis. En todas, la osteoporosis afecta casi al 40% de mujeres mayores de 50 años.