En la mayoría de los casos, el herpes febril sana por sí solo sin ningún tratamiento. Sin embargo, existen maneras para contribuir a tratar los síntomas, disminuir la duración de los brotes y evitar brotes futuros.

Aunque el tratamiento puede ayudar a aliviar o reducir los brotes del herpes febril, el virus no puede curarse de forma permanente. Una vez que ingresa al organismo, el virus del herpes simple permanece en el tejido nervioso.

Las opciones de tratamiento incluyen las siguientes:

No existen opciones quirúrgicas para el tratamiento del herpes labial.