Le harán preguntas sobre su historia clínica. Se le realizará una exploración física. El diagnóstico de hiperplasia prostática benigna resulta obvio si no tiene síntomas de infección urinaria, cáncer de próstata, prostatitis, cáncer de vejiga o vaciamiento incompleto de la vejiga por vejiga neurogénica.

Se le hará un tacto rectal para evaluar el tamaño de la próstata y controlar si hay anomalías, como inflamación o bultos. Para este examen, el médico inserta un dedo enguantado dentro del recto. Desde allí, se puede sentir la superficie de la próstata.

Las pruebas adicionales podrían incluir:

Exámenes generales: esto puede incluir exámenes de la función renal mediante la medición de la creatinina en la sangre y un análisis de orina, que generalmente se realiza con una tira reactiva.

Antígeno prostático específico (PSA): es una proteína que produce la próstata. Los niveles de PSA pueden aumentar si hay cáncer de próstata, pero otras condiciones no cancerosas, como la hiperplasia prostática benigna, también pueden provocar un aumento de los niveles de PSA. Estas pruebas se pueden usar junto con otras para determinar si los síntomas son causados por un cáncer o la hiperplasia prostática benigna.

Determinación de orina residual: este es un método para medir la cantidad de orina que queda en la vejiga después de haber orinado. Es importante saber qué cantidad de orina no puede eliminar, ya que esto puede provocar una infección u otros problemas renales. Para esta prueba, generalmente se realiza una ecografía abdominal para determinar el volumen de orina que queda en la vejiga. Si se indica determinar el volumen con precisión por razones clínicas, es posible que le inserten en la vejiga un tubo llamado catéter después de haber orinado.

Estudio del flujo de orina: implica la realización de pruebas para determinar con qué facilidad y rapidez fluye la orina y cuánta presión genera la vejiga al vaciarse. Es probable que este estudio sea realizado por un urólogo especializado en enfermedades urinarias.

Examen cistoscópico: un cistoscopio es un instrumento largo y delgado que se inserta a través del pene hacia la vejiga. Por lo general, este examen se realiza para confirmar el diagnóstico de hiperplasia prostática benigna. El cistoscopio tiene un lente y una luz que permiten que el urólogo vea la uretra, la próstata y la vejiga. Este instrumento también permite realizar algunos procedimientos mientras el paciente está anestesiado, como la abertura del pasaje a través de la próstata.

Cistometrograma: esta prueba mide el flujo de orina y la presión de la vejiga. Por lo general, se realiza en personas que no han respondido al tratamiento con medicamentos o que son candidatas a un procedimiento quirúrgico.

Ultrasonido transrectal: un ultrasonido es una forma segura de visualizar los órganos internos. Mientras más cercana esté la sonda del órgano objetivo, mejor serán las imágenes. Por lo tanto, la sonda de ultrasonido se inserta dentro del recto para tomar fotografías de la próstata, que está a unos milímetros de distancia.