El trastorno bipolar, también conocido como enfermedad maniaco-depresiva, es una enfermedad tratable que causa cambios extremos en el estado de ánimo, pensamiento, energía, y comportamiento. Este problema médico no se debe a debilidad personal o un defecto en el carácter. Los cambios en el estado de ánimo asociados con el trastorno bipolar son diferentes a las altas y bajas promedio de la vida cotidiana y con frecuencia están asociados con síntomas psicóticos como alucinaciones, ilusiones, o trastornos del pensamiento. Éstos pueden dar como resultado relaciones dañadas, bajo rendimiento en el trabajo o escuela, e incluso suicidio. Cuando son tratadas adecuadamente, las personas con esta enfermedad pueden llevar vidas satisfactorias y productivas.

El trastorno bipolar afecta a un estimado de 1%-3% de estadounidenses adultos (de 18 años y más). Por lo general, el trastorno bipolar se desarrolla en los últimos años de la adolescencia o en la adultez temprana. Sin embargo, algunas personas tienen sus primeros síntomas durante la niñez, y algunas desarrollan síntomas posteriormente en la vida. El trastorno bipolar es una enfermedad a largo plazo que se debe controlar cuidadosamente a lo largo de la vida de una persona.

Se desconoce la causa del trastorno bipolar. El trastorno bipolar tiende a encontrarse en familias. Genes específicos podrían desempeñar una función, pero no es causado por un solo gen. Se cree que factores adicionales, posiblemente factores estresantes en el hogar, trabajo, o escuela, están involucrados en su inicio.

Las personas con trastorno bipolar tienen riesgo incrementado de suicidio, abuso de sustancias, y comportamientos peligrosos como manejar imprudentemente y ser sexualmente promiscuo. Trastornos de ansiedad , como trastorno de estrés postraumático y trastorno obsesivo compulsivo , podrían ser comunes en personas con trastorno bipolar.