El autismo es una condición de por vida. La intervención temprana es beneficiosa para el niño con autismo y para su familia. Esta intervención puede incluir un cronograma estructurado y predecible. Con ayuda, muchas personas con autismo aprenden a lidiar con su condición. La mayoría necesita asistencia y ayuda durante toda la vidas, mientras que otros son capaces de trabajar y vivir independientemente cuando crecen.

Realizar estos cambios del estilo de vida puede ayudar a su hijo en el hogar y en la escuela:

    
  • Siga un cronograma predecible: es posible que su hijo no tolere bien los cambios ni la sorpresa. Minimice estos tipos de distracciones.
  • Mantenga un entorno estructurado: las cosas fuera de lugar pueden resultar muy molestas para una persona con autismo.
  • Tenga en cuenta las sensibilidades inusuales: no hay forma de saber qué percibe realmente una persona con autismo a través de los sentidos. Es posible que la ropa se sienta como lija, que una fractura ósea no provoque dolor, que los susurros suenen como rugidos, o que los abrazos se interpreten como una agresión. Deben dejarse de lado las expectativas habituales y adoptarse reglas totalmente nuevas.
  • Evite las distracciones: las molestias leves pueden desconcentrar completamente a una persona con autismo de la tarea que está realizando.
  • Organice las tareas: es posible que incluso las tareas simples deban dividirse en fragmentos, indicarse una por vez para mantener al niño encaminado. Arme cronogramas visuales de las actividades.
  • Utilice técnicas conductuales: estas incluyen gratificar las conductas deseables a fin de aumentar estas conductas. Trabaje con un terapeuta conductual que pueda proporcionar pautas para usted y para su hijo. Algunos estudios han demostrado que este tipo de tratamiento permite mejoras del lenguaje, las habilidades sociales y la conducta.
  • Cuándo contactar al médico

    Debe controlar el progreso de su hijo y proporcionar información a los profesores y al equipo de asistencia sanitaria. Asegúrese de sentirse cómodo con el terapeuta y el médico de su hijo. Estos profesionales deben tener mucha experiencia con el autismo. Manténgase en contacto con este equipo y llámelos si tiene alguna inquietud.