cafeína Muchos estadounidenses consumen cafeína con regularidad, la droga relacionada con el comportamiento activo que más se utiliza en el mundo. Pero, ¿la cafeína causa algo más que sólo un impulso matutino?

Con el paso de los años, la cafeína se ha identificado como un posible factor en la aparición de cáncer y de anomalías congénitas, entre otros. A continuación, se presentan los motivos por los que la mayoría de los expertos sostienen que el consumo moderado de cafeína no es un hábito por el que valga la pena perder del sueño y algunos consejos para las personas que beben demasiado café y quieren reducir el consumo.

¿Qué hay de nuevo?

Las bebidas energéticas son el último producto introducido al mercado de las bebidas y quizá se conviertan en la forma más potente de obtener una dosis de cafeína. La popularidad de estas bebidas carbonatadas y cargadas de cafeína aumentó de forma significativa desde su aparición en el mercado, en 1997. Son particularmente populares entre la generación más joven, en la que se incluyen los adolescentes. ¿La entrada al mercado de otros brebajes con contenido de cafeína comprueba que los EE. UU. son una nación de adictos?

¿Se puede ser adicto a la cafeína?

En sentido figurado, la respuesta es sí. La mayoría de los estadounidenses consume cafeína de manera regular. La cafeína es una droga que actúa como estimulante del sistema nervioso central. Aumenta la frecuencia cardíaca, estimula la producción de orina e incrementa el índice metabólico. El índice metabólico es la velocidad a la que el cuerpo quema calorías para obtener energía para realizar las funciones necesarias, como respirar. Cualquiera que no pueda enfrentar la mañana sin una taza de café, té o una bebida que contenga cafeína sabe muy bien que la cafeína puede formar un hábito.

Si bien la mayoría de los expertos sostienen que la palabra “adicción” es muy fuerte para referirse a la cafeína, los investigadores identificaron una condición que denominan “síndrome de dependencia de la cafeína”. Este síndrome se caracteriza por lo siguiente:

    
  • Síntomas de abstinencia, como dolores de cabeza, fatiga y depresión.
  • Consumo de cafeína a pesar de que causa o empeora problemas físicos o psicológicos.
  • Intentos fallidos de reducir o controlar la ingesta de cafeína.
  • Tolerancia a la cafeína: no obtener el efecto deseado con el consumo habitual o tener la necesidad de beber más para obtener el efecto deseado.
  • ¿Es un hábito que vale la pena dejar?

    La idea de depender de la cafeína puede ser inquietante. Sin embargo, la mayoría de las personas sanas que beben una o dos tazas de café, té o refresco todos los días no experimentan síntomas físicos más graves que nerviosismo, irritabilidad y malestares gastrointestinales leves. Entonces, ¿por qué los científicos han sospechado por tanto tiempo que la cafeína quizás contribuya a la enfermedad cardiaca, al cáncer, a defectos de nacimiento y a otros problemas?

    La cuestión aquí es que mucha de la primera investigación que vinculó a la cafeína a varias condiciones estaba nublada por una cantidad de problemas. Por ejemplo, al consultar a las personas sobre sus hábitos de consumo de cafeína, muchos investigadores omitieron preguntar sobre otras fuentes de cafeína además del café o del té, tales como los refrescos, el chocolate y ciertos medicamentos (consulte la ilustración).

    Además, en la mayoría de esos primeros estudios no se tomaron en cuenta las diferencias en los métodos de preparación del café. Por ejemplo, alguna investigación ha sugerido que el beber café eleva los niveles de colesterol en la sangre. Sin embargo, la mayoría de la evidencia proviene de Escandinavia, donde el café es hervido en vez de producido por medio de una infusión.

    Otro asunto que causa confusión es que, si bien el consumo de cafeína y café quizá no contribuya a las enfermedades por sí solo, es posible que vaya de la mano con un estilo de vida que sí lo hace. En un estudio, se descubrió que las personas que beben café son más propensas a fumar, a beber alcohol y a llevar dietas con alto contenido de grasas que las personas que no beben café. Por lo tanto, quizá no sea el café, sino la crema o el cigarrillo que acompañan al café, lo que contribuye a los problemas de salud.

    En estudios recientes, no se logró demostrar que exista un vínculo entre el consumo de cafeína y las enfermedades cardíacas o la muerte. De hecho, muchos estudios observacionales indican que el consumo de cafeína puede disminuir el riesgo de muerte y de sucesos cardiovasculares.

    ¿Quién debería vigilar su consumo de cafeína?

    A algunas personas, claramente les haría bien el limitar el consumo de cafeína, o evitarlo por completo. Por ejemplo, las personas que padecen dispepsia o acidez estomacal no deberían consumir cafeína, ya que estimula la secreción de ácido, que puede irritar el revestimiento del tubo digestivo.

    Las mujeres embarazadas también deben vigilar la cantidad de cafeína que consumen. Aunque las cantidad moderadas (una o dos tazas de café al día) no han demostrado causar defectos de nacimiento, la cafeína sí atraviesa la placenta. Una vez que la cafeína entra en el torrente circulatorio del feto, en grandes cantidades puede alterar su frecuencia cardíaca y respiración normales.

    Algunas investigaciones indican que es posible que grandes cantidades de cafeína reduzcan el flujo sanguíneo a la placenta, lo que puede incrementar el riesgo de pérdida del embarazo. Sin embargo, en otra investigación no se encontró una relación entre el consumo de café y los problemas durante el embarazo.

    Las mujeres que amamantan a sus bebés deben evitar esta sustancia. Si bien la cafeína puede hacer que la nueva madre esté más alerta, la cafeína que pasa al niño a través de la leche materna puede implicar tener que dedicar más tiempo a calmar a un niño difícil.

    A las personas con cefaleas crónicas se les recomienda encarecidamente que limiten el consumo de todos los productos con cafeína. Si bien las cantidades pequeñas pueden contribuir a aliviar una cefalea, el consumo regular puede provocar cefaleas o empeorarlas.

    Debido a la sensación de alerta provocada por la cafeína, las personas que padecen trastornos de ansiedad o de pánico también deben evitarla o limitar el consumo. La cafeína aumenta la ansiedad y hace que los síntomas empeoren.

    ¿Está considerando dejarla?

    Incluso si usted sólo bebe una o dos tazas de café, té o refresco al día, intente reducir la cafeína gradualmente. Los consumidores moderados de cafeína que la dejan abruptamente pueden experimentar síntomas de abstinencia como cefaleas, fatiga, malhumor y náuseas. En vez de cambiar completamente a un café descafeinado, sustituya éste por una mezcla con la mitad de café regular por unos cuantos días y gradualmente déjelo por sí solo. O alterne los refrescos descafeinados con versiones regulares durante el día hasta que se sienta cómodo para dejar del todo por sí mismo las versiones cafeinadas.

    Una nota especial para los fumadores

    Los fumadores necesitan más cafeína para sentir sus efectos que las personas que no fuman, debido a que el tabaquismo hace que la cafeína se metabolice más rápidamente. Este es uno de los motivos por los que tantos fumadores quedan atrapados en el hábito del café y los cigarrillos. Sin embargo, cuando un fumador deja hábito de fumar tabaco, la cafeína permanece más tiempo en el torrente circulatorio, lo que puede contribuir al nerviosismo y la irritabilidad que provoca dejar la nicotina. Las personas que abandonan el cigarrillo quizá deseen dejar la cafeína al mismo tiempo.

    Cafeína en productos comunes

    Bebidas, alimentos y medicamentos de venta libre Cafeína
    (Miligramos)
    Café
    Café (taza de 12 onzas), soluble148
    Café preparado de Starbucks (473 ml)330
    Café regular de Dunkin’ Donuts (414 ml)178
    Café latte de Starbucks (473 ml, dos medidas de espresso)150
    Espresso de Starbucks, solo (30 ml)75
    Café descafeinado (taza de 236 ml / 8 onzas), con filtro o soluble7-12
    Té (taza de 236 ml / 8 onzas) con filtro, negro, reposado por 3 minutos30-80
    Té helado instantáneo (vaso de 236 ml / 8 onzas)20-30
    Té chai latte de Starbucks (473 ml)95
    Té de limón Snapple (473 ml)62
    Té helado Arizona (473 ml)30
    Refrescos (355 ml)
    Dr Pepper41
    Refresco de cola común35
    Refresco de cola dietético47
    Mountain Dew54
    Bebidas energizantes
    Monster Energy (473 ml)160
    5-hour Energy (54 ml)208
    Rockstar (473 ml)160
    Red Bull (236 ml)80
    SoBe Adrenaline Rush (239 ml)80
    AMP Energy Boost Original (473 ml)142
    Bebidas con chocolate
    Chocolate caliente de Starbucks (473 ml)25
    Chocolate con leche descremada Hershey's (botella de 355 ml)2
    Chocolate
    Barra de chocolate Hershey's (45 gr)9
    Barra especial de chocolate amargo Hershey's (42 gr)20
    Kisses Hershey's (9 unidades)9
    Medicamentos de venta libre
    Anacin (2 comprimidos)64
    Excedrin Migraine (2 comprimidos)130
    No-Doz, Vivarin (1 comprimido oblongo)200

    Aditivos de la cafeína

    Muchos fabricantes agregan cafeína a los analgésicos porque contribuye a que el fármaco alivie los dolores musculares y otras molestias de manera más eficaz. Cierta investigación sugiere que la cafeína actúa de manera independiente para aliviar el dolor. La cafeína contenida en los productos puede cambiar, así que contacte al fabricante para más información sobre los productos que usted usa con frecuencia.