Erik Welhenmayer es un retador de 31 años de edad que parece haber nacido para la aventura. Hoy en día es uno de los mejores alpinistas profesionales, ha sobrepasado sus límites, una hazaña mucho más extraordinaria considerando que está ciego.

Porque la vista no lo es todo

Welhenmayer nació con retinosquisis , una rara enfermedad de los ojos que puede destruir la retina. A la edad de 13 años, estaba completamente ciego pero se rehusó a dejar que ese impedimento lo venciera.

"Yo no lo veo como algo triste," dice, "Yo lo veo en términos de ¿qué es lo que he perdido y qué es lo que me impedirá hacer? lo que no ha sido - y no será - mucho. De hecho, usted puede discutir que Welhenmayer ha vivido una vida más plena que muchos que pueden ver.

A los 16 años, Weihenmayer se matriculó en un programa recreativo al aire libre para chicos ciegos y junto con su bicicleta de dos asientos y la caminata . él aprendió a escalar. Se quedó atrapado en esa actividad. Era el deporte que le permitía estar atlético. Le gustó la técnica natural del alpinismo y como comenta. "es una gran forma de experimentar la libertad de movimiento que no tienes cuando estás ciego."

Inicialmente, Weihenmayer no estaba pensando escalar. Su primera meta era estar mejor y no depender tanto de las personas para que lo guiaran. Por un tiempo, sus compañeros de escalada le decían donde estaba el siguiente asidero. Eventualmente, les pidió que no le dijeran, "Quería estar lo suficientemente bien para cuando alguien saliera conmigo", dice Weohenmayer, quien también fue un luchador competitivo en la preparatoria y la universidad. "No solo era un alpinista ciego, sino un igual."

Mientras que otros alpinistas utilizan sus ojos para rastrear los asideros, Weihenmayer aprendió a rastrearlos con sus manos y llegó a ser eficiente. Aprendió consejos técnicos. Y sí, se cayó. Pero estuvo siempre sujeto a una cuerda desde la cima para que sólo se balanceara.

A los 20 años, Weihenmayer se dirigió a New Hampshire donde hizo su primera gran escalada. Su ansia de aventuras lo ha impulsado desde entonces a retos mayores. A la fecha, ha escalado la cara de El Capitán en el Yosemite National Park. En 1995 escaló el pico más alto de África, el Monte Kilamanjaro (13,000 pies) para casarse. Dos años más tarde pasó 19 días escalando antes de alcanzar la cima del Monte McKinley en Alaska (20,320 pies) el pico más alto de Norte América.

Entonces en 1999, escaló la montaña más alta de América del Sur, el Aconcagua (de 22,850 pies). Sus hazañas no sólo han ocurrido en las montañas. A los 17 años, hizo la caminata de la Ruta Inca en Perú y en 1998, montó una bicicleta de dos asientos con su padre por 1,250 millas a través de Vietnam.

En 1998, Weihenmayer se volvió profesional, renunciando a su empleo de maestro en una escuela de enseñanza media. Y él admite que ser ciego tiene sus ventajas. "Eres como un "bobsledder" de Jamaica." dice.

Entrenándose para la Aventura

Las lesiones han forzado a Weihenmayer a entrenarse de una forma más inteligente. Las fracturas provocadas por la presión en su tibia por correr mucho, por ejemplo, empezaron a acosarlo; recientemente le impidieron correr una carrera de 100 millas en la India. Para prevenir las lesiones, él varía sus rutinas y se concentra en actividades de bajo impacto.

Su ultimo entrenamiento favorito es en el club de salud donde él alterna entre el entrenador elíptico y el Stairmaster y la bicicleta estacionaria . "Un gran entrenamiento es cuando estás corriendo una aventura." dice. "Ni siquiera se siente como un entrenamiento."

Así que él va a esquiar a campo traviesa o a hacer snowshoeing. El puede correr un día, aventarse del bungee atado entre él y un amigo y engancharse a sí mismo en la parte trasera de la bicicleta de su esposa. Muy a menudo toma un paquete de 75 libras y hace una excursión a la cima de una montaña.

O en Denver, en donde vive, él se dirigirá a las escaleras de un edificio de 51 pisos para subirlas y bajarlas cinco veces. "Este sí es un entrenamiento fantástico," nos dice. A veces se amarra un paquete en su espalda y sube laboriosamente esos 51 pisos. Además está agregando el levantamiento de pesas a sus entrenamientos.

En la cima del mundo

"Siempre me sentí frágil en la montaña." Admite Weihenmayer. Las mariposas revolotean en su nervioso estómago, pero las calma con la fuerza mental . "Te tienes que rodear de confianza y no cuestionar nada." dice.

El tiempo que pasa en las rocas es como una meditación . El se concentra tanto que las horas pasan con frecuencia sin que se dé cuenta. Sin embargo, de vez en cuando, se toma un segundo para absorber la sensación. "No puedo creer en donde estoy." comenta.

Sin embargo, esos momentos son muy raros, más a menudo, cuando Welhenmayer está compitiendo contra los elementos de la naturaleza. En Colorado, por ejemplo, los alpinistas pueden esperar ya sea nieve o sol a diario para que el reto sea ascender o descender antes de que se desate una tormenta.

"Siempre hay una sensación de nerviosismo." nos dice, recordando su ascenso al pico más alto de América del Sur. El se encontraba en un campamento a 21,000 pies de altura cuando una tormenta se desató y obligó a su grupo a descender.El fracaso, dice, va junto con el territorio.

"Un amigo me dijo que cuando intentas hacer cosas grandes, tienes que esperar fallar mucho." nos cuenta. "Las montañas te hacen sentir humilde y eso es algo muy bueno ya que todo lo damos por merecido."

Cuando Weihenmayer escala, saca mucha fuerza pensando en un hombre llamado Terry Fox que se convirtió en su héroe cuando tenía 10 años. Fox corrió la carrera completa de Canadá con una sola pierna. Perdió la otra pierna debido al cáncer. Estaba planeando un intento de atravesar los Estados Unidos cuando le vino un cáncer en la otra pierna y murió. Weihenmayer no ha olvidado nunca el coraje de Fox. "Tu apariencia externa puede ser frágil y débil,", dice, "pero es lo que tienes dentro lo que te impulsa a tener éxito."

Sin embargo, Weihenmayer cree que el miedo impide que la mayoría de las personas alcancen sus metas. "Las personas tienen el potencial de hacer cosas grandes, si tan sólo pudieran vencer sus temores," explica.

Escalando hacia el futuro

¿Así que, hacia adonde va ahora? Hacia arriba, desde luego. Weihenmayer planea escalar el pico más alto de cada continente. Tiene cuatro por escalar incluyendo el Monte Everest (29,028 pies) el cual atacará en el 2001. La ascensión será patrocinada por la National Federation of the Blind. Con una larga lista de patrocinadores, también ha viajado por todo el mundo para hacer presentaciones motivacionales y trabajar en su primer libro.

Weihenmayer alienta a las personas a que no dejen que sus temores o las esperanzas de otros los detengan. "Si hubiera escuchado todo lo que me decían, estaría sentado sobre mi trasero sin nada que hacer." nos dice. Aunque él escala porque ama este deporte, admite que a una parte de él le gusta hacer cosas que nadie pensó que podría hacer. "Las expectativas de otras personas pueden limitarte, así que tú tienes que establecer tus propios límites."