Definición

La articulación sacroilíaca se encuentra en la zona lumbar donde la columna se une con la pelvis. El dolor en la articulación sacroilíaca es el malestar que se siente en esa zona. Este dolor es un síntoma que puede ser ocasionado por diversas afecciones o enfermedades.

Articulación sacroilíaca

articulación sacroilíaca

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Causas

Los médicos pueden dudar si el dolor empieza en la articulación o en los ligamentos que la rodean. Los ligamentos son bandas de tejido que conectan un hueso con otro. También es difícil determinar si el dolor proviene de la articulación sacroilíaca o de las articulaciones pequeñas que se encuentran en la parte inferior de la columna. Esas articulaciones más pequeñas se llaman carillas articulares.

La articulación sacroilíaca tiene muchas terminaciones nerviosas. Los nervios envían señales de dolor al cerebro. El dolor en esta zona puede ser causado por muchos factores:

    
  • Al torcerse, doblarse o moverse de forma tal que cause dolor en la articulación sacroilíaca
  • Infección de la articulación
  • Artrosis de la articulación (más común en los adultos mayores)
  • Traumatismo , por ejemplo, por accidentes automovilísticos
  • Fracturas por sobrecarga en los atletas
  • Inflamación de la articulación, como ocurre casos de espondilitis anquilosante
  • Factores de riesgo

    Los factores que aumentan la probabilidad de sufrir dolor de la articulación sacroilíaca son:

        
  • Una mala postura
  • Músculos débiles
  • Doblar o torcer la espalda
  • Levantar elementos de una forma inadecuada
  • Espondilitis anquilosante
  • Artropatía soriásica
  • Síntomas

    Los síntomas incluyen:

        
  • Dolor de leve a intenso en la zona lumbar
  • Dolor en los glúteos
  • Dolor que parece producirse en lo profundo de la pelvis
  • Dolor en la cadera o ingle o en la parte trasera del muslo
  • Dolor que se propaga por la pierna en el lado afectado
  • Rigidez en la parte inferior de la columna vertebral
  • Ciertas actividades pueden aumentar el dolor, por ejemplo:     
  • Caminar
  • Torcerse
  • Doblarse
  • Agacharse
  • Rodar sobre la cama
  • Levantarse de una silla
  • Subir las escaleras
  • Toser
  • Estornudar
  • Diagnóstico

    El médico le preguntará acerca de sus síntomas y antecedentes clínicos. Se le realizará un examen físico. A menudo, es difícil localizar el origen del dolor de la articulación sacroilíaca. Las pruebas dependen de los antecedentes clínicos y de la posible causa.

    Las pruebas pueden incluir:

        
  • Radiografías de la pelvis y la zona lumbar
  • Gammagrafía ósea : se inyecta material radiactivo en el cuerpo, después se realiza una gammagrafía con una máquina que detecta las zonas donde hay mayor concentración del material inyectado (son aquellas donde la actividad ósea es anormal)
  • Tomografía computarizada (TC) : un tipo de radiografía que usa una computadora para obtener imágenes del interior de la pelvis y la articulación sacroilíaca
  • Resonancia magnética (RM) : una prueba que usa un campo magnético intenso y ondas de radio para obtener imágenes de las articulaciones sacroilíacas y de los ligamentos
  • Biopsia o aspiración: extracción de una muestra de tejido de la articulación para analizarla
  • Inyecciones en la articulación o bloqueo nervioso: es la inyección de un medicamento que bloquea las señales nerviosas que llegan a la articulación para determinar si el dolor se inicia allí
  • Tratamiento

    El tratamiento depende de la causa del dolor. Si se trata de una afección subyacente, se realiza un tratamiento específico para esa enfermedad. En el caso de fractura por sobrecarga, los médicos recomiendan limitar los ejercicios con carga de peso. Con frecuencia, se recomienda un período corto de reposo, sin importar cuál sea la causa.

    Otros tratamientos pueden ser:

    Medicamentos

    El médico le puede recomendar o recetar cualquiera de los siguientes medicamentos:

        
  • Antiinflamatorios no esteroideos (AINE), como:     
  • Aspirina
  • Ibuprofeno (Motrin, Advil)
  • Medicamento para el alivio del dolor: paracetamol (Tylenol)
  • Inyecciones de esteroides en la articulación sacroilíaca
  • Antibióticos para las articulaciones infectadas
  • Fisioterapia

    La fisioterapia puede incluir:

        
  • Ejercicios para elongar los músculos de la zona lumbar
  • Ejercicios para fortalecer los músculos del área
  • Ejercicios para afectar el movimiento de la articulación sacroilíaca
  • Aplicación de hielo en la zona dolorida
  • Aplicación de calor en profundidad en la zona dolorida
  • Cuidado de la espalda

    Evite el esfuerzo en el área dolorida de la siguiente manera:

        
  • Doblándose apropiadamente
  • Levantándose apropiadamente
  • No torciendo el cuerpo
  • Prevención

    Cuidar bien la espalda puede ayudar a evitar el dolor de la articulación sacroilíaca. Eso implica:

        
  • Hacer ejercicio regularmente para mantener los músculos fuertes.
  • Mantener una buena postura.
  • Usar técnicas apropiadas para doblarse o levantarse.