Los remedios homeopáticos están asociados con una lista detallada de síntomas a veces llamado un " cuadro sintomático ." Estas listas se desarrollan a través de comprobaciones (más formalmente llamados ensayos patogénicos homeopáticos). Originalmente, las comprobaciones eran dirigidas de la siguiente forma: Se les daba a los individuos altas dosis de una sustancia y todos sus síntomas eran registrados. Los síntomas experimentados en común por varios individuos se volvían parte del cuadro sintomático asociado a la sustancia y una versión homeopática del mismo material se usaba para tratar el cuadro sintomático. Más recientemente, se usan disoluciones ultra altas del material, con la creencia de que producirán síntomas similares, al menos temporalmente.

Algunos de estos cuadros sintomáticos son extremadamente detallados y podrían incluir, aparte de los síntomas físicos, detalles de psicología y estilo de vida. De acuerdo a la teoría homeopática, el mejor "ajuste" total entre una persona y el cuadro sintomático de un remedio, éste debería funcionar mejor.

Por ejemplo, el remedio homeopático Sulfur se dice que es útil para la gente que tiene labios rojos, postura encorvada y una tendencia al desorden en los asuntos personales. Una pequeña selección de otras características tradicionales de este remedio incluyen el hambre de mediodía y una tendencia para la incomodidad incrementada de cualquier síntoma físico que podrían experimentar después de la exposición al aire frío o al movimiento y entre las 10:00 y 11:00 a.m.

Para ser científicamente rigurosos, las comprobaciones que llevan a estos cuadros sintomáticos deben ser doble ciego controlados por placebo . De lo contrario, los participantes tienden a experimentar síntomas simplemente porque lo esperan y los observadores también tenderán a observar el cuadro sintomático. Desafortunadamente, pocas de las comprobaciones usadas para definir los tratamientos elegidos por homeópatas eran realizadas en una forma científicamente fiable. 1 Un ensayo bien diseñado descubrió que cuando las comprobaciones eran realizadas bajo condiciones rigurosas, los síntomas observados se dispersaron, en lugar de reunirse en cualquier clase de patrón consistente. 2 Además, un ensayo doble ciego controlado por placebo de 253 personas intentó una comprobación rigurosa del remedio homeopático Belladona (30C), pero encontró que no había síntomas consistentes asociados con el uso del remedio. 3