La fibromialgia es difícil de diagnosticar. Muchos de los síntomas son similares a los de otros trastornos. Se le solicitarán sus antecedentes y se le realizará una exploración física. El médico analizará los síntomas de dolor y comprobará los puntos sensibles (desencadenantes) con la palpación. Los puntos sensibles son zonas de dolor situados en todo el cuerpo. El dolor es crónico y generalizado cuando los síntomas persisten durante más de 3 meses. El médico también analizará qué grado de cansancio tiene, si se despierta después de un sueño no reparador y si tiene dificultades para pensar.

Palpación de puntos sensibles (desencadenantes): De acuerdo con los criterios definidos por el American College of Rheumatology (ACR), hay 18 puntos sensibles específicos en el cuerpo, que pueden doler durante la palpación en las personas con fibromialgia. Estos puntos se ubican alrededor de las regiones del cuello, los hombros, el tórax, la cadera, las rodillas y los codos. La mayoría de las personas sanas solo sienten dolor en algunos puntos. Se diagnostica fibromialgia cuando hay sensación dolorosa a la presión en 11 de estos 18 puntos.

Intensidad y extensión del dolor: Por lo general, se diagnostica fibromialgia si afecta a 7 zonas o más de un total de 19 y si la intensidad de las dificultades para dormir, de las dificultades para pensar con claridad y de los síntomas de cansancio es de 5 o más en una escala de 0 a 12. También puede diagnosticarse si hay menos zonas comprometidas (3 a 6), pero los síntomas son más intensos (9 o más).

Análisis de sangre: La fibromialgia no puede detectarse mediante análisis de sangre. Sin embargo, el médico puede solicitarle estos análisis para descartar otras enfermedades con síntomas similares, como el lupus eritematoso sistémico, la enfermedad de Lyme, la artritis reumatoide y otros trastornos reumáticos.