Un factor de riesgo es aquello que incrementa las probabilidades de contraer una enfermedad o condición.

Es posible padecer el TDAH con los factores de riesgo que se indican a continuación o sin ellos. Sin embargo, cuantos más factores de riesgo estén presentes, mayores serán las probabilidades de que usted (o su hijo) padezca el TDAH.

Los factores de riesgo incluyen lo siguiente:

    
  • Sexo: el TDAH se diagnostica con mayor frecuencia en niños que en niñas.
  • Herencia: el TDAH y trastornos similares tienden a ser hereditarios, lo que indica que pueden tener un componente genético. Las personas que tienen un progenitor o un hermano, en especial, un gemelo idéntico, con TDAH corren un riesgo mayor de padecer la afección.
  • Edad: generalmente, los síntomas aparecen en niños pequeños de entre tres y seis años.
  • Factores maternos, por ejemplo:    
  • Tabaquismo durante el embarazo
  • Parto pretérmino
  • Exposición a ciertas toxinas ambientales, como los bifenilos policlorados (BPC)
  • Exposición durante la niñez a toxinas ambientales, como el plomo, que se encuentran en las tuberías o la pintura de edificios antiguos
  • Parto prematuro
  • Salud general de los padres: un niño puede correr un mayor riesgo de padecer el TDAH si los padres tienen ciertas afecciones, como trastornos por el consumo de alcohol o el trastorno de conversión.
  • Entre otros factores que pueden aumentar el riesgo de padecer el TDAH, se incluyen los siguientes:

        
  • Lesión en la cabeza a una edad temprana (menos de dos años)
  • Haber nacido con una cardiopatía grave
  • Tener síndrome de Turner (una enfermedad genética)
  • Exposición a ciertos pesticidas
  • Pasar más de dos horas al día mirando televisión o jugando con videojuegos durante la niñez